Por V铆ctor Flores Olea*Digamos desde el inicio que el primer objetivo del combate liberador latinoamericano ha sido el imperio y el imperialismo, lo cual ha conferido rasgos peculiares tanto a nuestras contradicciones de clase como al tipo de luchas por la independencia que han emprendido nuestros pueblos.
Lo anterior se hizo evidente en la segunda mitad del siglo XX, sobre todo porque los intereses del imperialismo en Am茅rica Latina no se conformaron con la extracci贸n econ贸mica, sino tuvieron un objetivo primordialmente pol铆tico: controlar a los agentes que pudieran debilitar a Estados Unidos en la guerra fr铆a, y el mejor m茅todo que encontraron fue imponer, durante d茅cadas, dictaduras sangrientas a las que sostuvieron con todos sus recursos.
Por supuesto, las razones pol铆ticas que han llevado a sectores importantes de la sociedad latinoamericana a luchar en contra de las dictaduras militares genocidas y violadoras de los derechos humanos, y en contra del desastre econ贸mico de un neoliberalismo explotador y empobrecedor de las mayor铆as, est谩n en la ra铆z de la transformaci贸n latinoamericana de las dos d茅cadas recientes.
No es el caso mencionar en detalle las dictaduras latinoamericanas de los 煤ltimos cincuenta a帽os, pero no podemos pasar por alto aquellas, sobre todo en el cono sur, que se impusieron por su crueldad y violencia, como la de Augusto Pinochet en Chile y la de los militares argentinos, que en dos momentos diferentes derrocaron a reg铆menes democr谩ticos. El golpe de Estado a Salvador Allende, como se recordar谩 f谩cilmente, es uno de los episodios golpistas m谩s brutales de la historia latinoamericana, urdido por agencias como la CIA bajo instrucciones directas del presidente Richard Nixon y del consejero de Seguridad de la Casa Blanca, despu茅s jefe del Departamento de Estado, Henry Kissinger.
El presidente Nixon decidi贸 que el gobierno de Allende no es aceptable para Estados Unidos. El presidente orden贸 entonces a la CIA impedir que asumiera el poder o desestabilizarlo, y autoriz贸 la suma de 10 millones de d贸lares para este fin. Lo que nadie discute es que Pinochet, a sangre y fuego, impuso en Chile el neoliberalismo, con base esencialmente en la privatizaci贸n de las empresas estatales, del sistema de salud y de los fondos de retiro.
La transformaci贸n econ贸mica, al amparo del monetarismo de los Chicago Boys y de su mentor Milton Friedman, se inici贸 tras el golpe militar mediante una dr谩stica reducci贸n del gasto p煤blico y despidos masivos en el aparato estatal que tuvieron un alt铆simo costo social. El neoliberalismo se impuso en variedad de la铆ses latinoamericanos y por diversas v铆as, despu茅s del cruento ensayo en el Chile de Pinochet.
En Chile se facilit贸 grandemente la operaci贸n neoliberal gracias al brazo armado del ej茅rcito. En otros pa铆ses, como M茅xico, la transferencia y aplicaci贸n de estas visiones del mundo alejadas de la realidad del pa铆s, pero en la moda mundial, ha sido relativamente m谩s sencilla y menos traum谩tica, aunque tambi茅n altamente pol茅mica, por no decir desastrosa. El control de la Presidencia de la Rep煤blica, aun sobre el Poder Legislativo, facilit贸 enormemente las cosas. En M茅xico, ese grupo de economistas que hace ya m谩s de dos d茅cadas controlan en buena medida la econom铆a del pa铆s han sido llamados tecn贸cratas, para subrayar su alejamiento del pueblo e incluso su profundo desconocimiento de la historia nuestra. En otras condiciones, su gesti贸n debe considerarse tambi茅n como un desastre may煤sculo.
Los autores mexicanos y chilenos que han estudiado el fen贸meno coinciden en que la referida transferencia ideol贸gica y la aplicaci贸n del neoliberalismo supuso en ambos casos una alianza estrecha entre los funcionarios directivos de la econom铆a y las finanzas y las 茅lites o aristocracias del dinero y los due帽os empresariales en ambos casos: el contubernio entre los due帽os del capital y los acad茅micos funcionarios. Los principales beneficiados por la operaci贸n, como es claro, han sido el pu帽ado de empresarios que han logrado enormes ganancias en los pa铆ses mencionados y en todos los latinoamericanos que han seguido esa ruta de aplicaci贸n del neoliberalismo.
Una de las explicaciones m谩s dram谩ticas de la concertaci贸n latinoamericana para imponer dictaduras se encuentra en el libro Operaci贸n C贸ndor: pacto criminal, de la escritora argentina Stella Calloni. Por supuesto, detr谩s de esta alianza para la muerte estuvo siempre la CIA, es decir, el gobierno estadunidense como iniciador y organizador generoso en fondos para la persecuci贸n de opositores.
Naturalmente, el desastre pol铆tico ha corrido paralelo a la profunda cat谩strofe econ贸mica. La miseria continental se agudiz贸 precisamente en la d茅cada de los 80, llamada la d茅cada perdida. Seg煤n Cepal, la poblaci贸n por debajo de la l铆nea de pobreza en la regi贸n pas贸 de 200 millones en 1980 a 224 millones hacia finales de esa d茅cada, sin que en la siguiente se diera una m铆nima recuperaci贸n. El Banco Mundial ha dicho que 25 por ciento de la poblaci贸n regional vive con menos de dos d贸lares al d铆a y tiene el r茅cord de ser la m谩s desigual del mundo. Todav铆a se帽ala: “en los pa铆ses latinoamericanos una cuarta parte del ingreso nacional es capturada por s贸lo 5 por ciento de la poblaci贸n, y 40 por ciento por el 10 por ciento m谩s rico… La percepci贸n actual de los latinoamericanos sobre este aspecto del desarrollo es tan contundente como la referida a los temas anteriores. S贸lo dos de cada 10 individuos consideran que la distribuci贸n es justa o muy justa, y los ocho restantes declaran que es injusta o muy injusta” (1997).
Debe decirse que durante los pasados 25 a帽os, a partir de las reformas neoliberales, los pa铆ses de Am茅rica Latina han experimentado una profunda transformaci贸n social y de las relaciones entre el Estado y la estructura productiva nacional. En el tiempo del desarrollismo, que con variados niveles de 茅xito se aplic贸 en buen n煤mero de pa铆ses latinoamericanos, se privilegi贸 a los empresarios industriales, y se cambi贸 despu茅s a una econom铆a en la que prevalecieron los enfoques financieros y la f谩cil obtenci贸n de ganancias v铆a la especulaci贸n. El capital financiero y la especulaci贸n suplantaron a la producci贸n. lo cual marc贸 un retroceso econ贸mico evidente en el conjunto latinoamericano, de la que deriv贸 una p茅rdida relativa de la regi贸n dentro de la econom铆a mundial.
Por supuesto, las razones pol铆ticas que han llevado a sectores importantes de la sociedad latinoamericana a luchar en contra de las dictaduras militares genocidas y violadoras de los derechos humanos, y en contra del desastre econ贸mico de un neoliberalismo explotador y empobrecedor de las mayor铆as, est谩n en la ra铆z de la transformaci贸n latinoamericana de las dos d茅cadas recientes.
No es el caso mencionar en detalle las dictaduras latinoamericanas de los 煤ltimos cincuenta a帽os, pero no podemos pasar por alto aquellas, sobre todo en el cono sur, que se impusieron por su crueldad y violencia, como la de Augusto Pinochet en Chile y la de los militares argentinos, que en dos momentos diferentes derrocaron a reg铆menes democr谩ticos. El golpe de Estado a Salvador Allende, como se recordar谩 f谩cilmente, es uno de los episodios golpistas m谩s brutales de la historia latinoamericana, urdido por agencias como la CIA bajo instrucciones directas del presidente Richard Nixon y del consejero de Seguridad de la Casa Blanca, despu茅s jefe del Departamento de Estado, Henry Kissinger.
El presidente Nixon decidi贸 que el gobierno de Allende no es aceptable para Estados Unidos. El presidente orden贸 entonces a la CIA impedir que asumiera el poder o desestabilizarlo, y autoriz贸 la suma de 10 millones de d贸lares para este fin. Lo que nadie discute es que Pinochet, a sangre y fuego, impuso en Chile el neoliberalismo, con base esencialmente en la privatizaci贸n de las empresas estatales, del sistema de salud y de los fondos de retiro.
La transformaci贸n econ贸mica, al amparo del monetarismo de los Chicago Boys y de su mentor Milton Friedman, se inici贸 tras el golpe militar mediante una dr谩stica reducci贸n del gasto p煤blico y despidos masivos en el aparato estatal que tuvieron un alt铆simo costo social. El neoliberalismo se impuso en variedad de la铆ses latinoamericanos y por diversas v铆as, despu茅s del cruento ensayo en el Chile de Pinochet.
En Chile se facilit贸 grandemente la operaci贸n neoliberal gracias al brazo armado del ej茅rcito. En otros pa铆ses, como M茅xico, la transferencia y aplicaci贸n de estas visiones del mundo alejadas de la realidad del pa铆s, pero en la moda mundial, ha sido relativamente m谩s sencilla y menos traum谩tica, aunque tambi茅n altamente pol茅mica, por no decir desastrosa. El control de la Presidencia de la Rep煤blica, aun sobre el Poder Legislativo, facilit贸 enormemente las cosas. En M茅xico, ese grupo de economistas que hace ya m谩s de dos d茅cadas controlan en buena medida la econom铆a del pa铆s han sido llamados tecn贸cratas, para subrayar su alejamiento del pueblo e incluso su profundo desconocimiento de la historia nuestra. En otras condiciones, su gesti贸n debe considerarse tambi茅n como un desastre may煤sculo.
Los autores mexicanos y chilenos que han estudiado el fen贸meno coinciden en que la referida transferencia ideol贸gica y la aplicaci贸n del neoliberalismo supuso en ambos casos una alianza estrecha entre los funcionarios directivos de la econom铆a y las finanzas y las 茅lites o aristocracias del dinero y los due帽os empresariales en ambos casos: el contubernio entre los due帽os del capital y los acad茅micos funcionarios. Los principales beneficiados por la operaci贸n, como es claro, han sido el pu帽ado de empresarios que han logrado enormes ganancias en los pa铆ses mencionados y en todos los latinoamericanos que han seguido esa ruta de aplicaci贸n del neoliberalismo.
Una de las explicaciones m谩s dram谩ticas de la concertaci贸n latinoamericana para imponer dictaduras se encuentra en el libro Operaci贸n C贸ndor: pacto criminal, de la escritora argentina Stella Calloni. Por supuesto, detr谩s de esta alianza para la muerte estuvo siempre la CIA, es decir, el gobierno estadunidense como iniciador y organizador generoso en fondos para la persecuci贸n de opositores.
Naturalmente, el desastre pol铆tico ha corrido paralelo a la profunda cat谩strofe econ贸mica. La miseria continental se agudiz贸 precisamente en la d茅cada de los 80, llamada la d茅cada perdida. Seg煤n Cepal, la poblaci贸n por debajo de la l铆nea de pobreza en la regi贸n pas贸 de 200 millones en 1980 a 224 millones hacia finales de esa d茅cada, sin que en la siguiente se diera una m铆nima recuperaci贸n. El Banco Mundial ha dicho que 25 por ciento de la poblaci贸n regional vive con menos de dos d贸lares al d铆a y tiene el r茅cord de ser la m谩s desigual del mundo. Todav铆a se帽ala: “en los pa铆ses latinoamericanos una cuarta parte del ingreso nacional es capturada por s贸lo 5 por ciento de la poblaci贸n, y 40 por ciento por el 10 por ciento m谩s rico… La percepci贸n actual de los latinoamericanos sobre este aspecto del desarrollo es tan contundente como la referida a los temas anteriores. S贸lo dos de cada 10 individuos consideran que la distribuci贸n es justa o muy justa, y los ocho restantes declaran que es injusta o muy injusta” (1997).
Debe decirse que durante los pasados 25 a帽os, a partir de las reformas neoliberales, los pa铆ses de Am茅rica Latina han experimentado una profunda transformaci贸n social y de las relaciones entre el Estado y la estructura productiva nacional. En el tiempo del desarrollismo, que con variados niveles de 茅xito se aplic贸 en buen n煤mero de pa铆ses latinoamericanos, se privilegi贸 a los empresarios industriales, y se cambi贸 despu茅s a una econom铆a en la que prevalecieron los enfoques financieros y la f谩cil obtenci贸n de ganancias v铆a la especulaci贸n. El capital financiero y la especulaci贸n suplantaron a la producci贸n. lo cual marc贸 un retroceso econ贸mico evidente en el conjunto latinoamericano, de la que deriv贸 una p茅rdida relativa de la regi贸n dentro de la econom铆a mundial.
Las presiones de la nueva econom铆a neoliberal, con su desarrollo financiero y especulativo y su desprecio por la producci贸n y las medidas de bienestar social, tuvieron como uno de sus principales derivados la masiva transferencia de capitales del sur al norte, que ha sido una de las indiscutibles razones de nuestro atraso. Es verdad que esta transferencia no se inicia con el neoliberalismo, pero en los recientes treinta a帽os cobra el perfil de un verdadero saqueo financiero y especulativo. La prosperidad de los m谩s ricos, financiada por la miseria de las mayor铆as de la poblaci贸n de la Tierra, la fortuna de c铆rculos restringidos en lo internacional y en lo nacional, fundados en la fuga especulativa de capitales.
* Publicado en La Jornada, 30 de enero del 2012. Primera parte, de dos, del documento le铆do en Zacatecas el 25 de enero en una mesa redonda sobre la conveniente pol铆tica exterior de Andr茅s Manuel L贸pez Obrador (http://www.jornada.unam.mx/2012/01/30/opinion/021a1pol)
* Publicado en La Jornada, 30 de enero del 2012. Primera parte, de dos, del documento le铆do en Zacatecas el 25 de enero en una mesa redonda sobre la conveniente pol铆tica exterior de Andr茅s Manuel L贸pez Obrador (http://www.jornada.unam.mx/2012/01/30/opinion/021a1pol)







