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Dec谩logo para enfrentar la crisis ambiental y fomentar el amor a la naturaleza

AMLO en el foro de medio ambiente

Si en algo se ha avanzado en los 煤ltimos tiempos, es en la creaci贸n de una conciencia ecol贸gica que, con excepci贸n de las comunidades ind铆genas, no exist铆a en la poblaci贸n mestiza de M茅xico.

Es indudable que nuestros hijos tuvieron una mayor educaci贸n ecol贸gica que nosotros. No obstante, este gran avance atribuido a la sociedad civil, a la globalidad de los medios de comunicaci贸n, a la educaci贸n formal e inclusive a buenas iniciativas de los gobiernos, todav铆a hace falta desarrollar m谩s esa conciencia ecol贸gica y convertirla en una poderosa voluntad colectiva que frene la degradaci贸n progresiva del territorio y del medio ambiente.

S贸lo as铆, con el apoyo de la sociedad, con la fuerza de la opini贸n p煤blica, se podr谩 enfrentar a quienes, movidos por el af谩n de lucro, apuestan a la depredaci贸n sin tomar en cuenta el da帽o ecol贸gico y social que provocan.

M茅xico es uno de los pa铆ses m谩s ricos del mundo en recursos naturales y  diversidad biol贸gica, y sin embargo, hay crisis ecol贸gica    porque el modelo econ贸mico dominante no tiene entre sus prop贸sitos  el cuidado y la conservaci贸n del medio ambiente.

 
Por ejemplo, la pol铆tica energ茅tica se basa en la extracci贸n irracional del petr贸leo que provoca contaminaci贸n y quema de gas a la atm贸sfera, sin considerar que se trata de un recurso no renovable y sin hacer nada para evitar su desperdicio y buscar la generaci贸n de combustibles con recursos renovables.
 
Lo mismo se puede decir de la explotaci贸n minera que destruye el territorio, contaminan los mantos fri谩ticos y enferman a la gente. De la desaparici贸n de manglares para la actividad tur铆stica o del relleno de zonas bajas para la construcci贸n de vivienda, entre otros casos.
 
En todo esto, aunque existen leyes y reglamentos siempre predomina el influyentismo y la corrupci贸n. El gobierno no s贸lo incumple con su deber de cuidar la flora, la fauna y el agua, sino que por lo general se convierte en c贸mplice de quienes violan normas ambientales y de protecci贸n de recursos naturales.
 
Amlo ambientePara enfrentar esta crisis y fomentar el amor a la naturaleza propongo puntualmente lo siguiente:
 
1.    La pol铆tica del gobierno en todos sus 谩mbitos tomar谩 en cuenta la preservaci贸n y restauraci贸n del medio ambiente y los recursos naturales. En particular se promover谩 la articulaci贸n de las pol铆ticas agrarias y agropecuarias con las forestales y ambientales.
 
2.    No se autorizar谩 ning煤n proyecto econ贸mico, comercial o tur铆stico que afecte el medio ambiente.
 
3.    No habr谩 influyentismo ni corrupci贸n en el otorgamiento de permisos, licencias o autorizaciones de impacto ambiental.
 
4.    Se promover谩n diferentes pol铆ticas y acciones para detener el deterioro del medio ambiente y promover la restauraci贸n y conservaci贸n de los recursos naturales. Se cuidar谩 y fomentar谩 la flora y la fauna nativa, dando atenci贸n especial a las especies que est谩n en v铆as de extinci贸n, tomando como ejemplo la pol铆tica que se aplic贸 para la conservaci贸n de la tortuga marina.
 
5.    A las empresas canadienses que dominan en la rama de la miner铆a nacional, se les exigir谩 que cumplan con las normas de protecci贸n del medio ambiente al igual como est谩n obligadas a hacerlo en su pa铆s
 
6.    Se har谩 valer el derecho al agua. Se promover谩n las obras de infraestructura y uso eficiente que hagan realidad este derecho.
 
7.    Los pueblos ind铆genas contar谩n con presupuesto suficiente para financiar la pol铆tica de combate a la pobreza, orientada al desarrollo integral, de manejo de sus recursos naturales y la participaci贸n comunitaria.
 
8.    Se explotar谩 el petr贸leo y el gas con criterios de sustentabilidad y de preservaci贸n del medio ambiente. No dominar谩 la euforia por vender cada vez m谩s petr贸leo crudo al extranjero con el agotamiento prematuro de los yacimientos y la quema de gas a la atm贸sfera.
 
9.    Habr谩 un programa nacional de transici贸n energ茅tica para disminuir, de inmediato, la dependencia de combustibles f贸siles y de recursos no renovables.
 
10.    Se sembrar谩n un mill贸n de hect谩reas de 谩rboles para generar empleos y enfrentar el grave problema de deterioro ambiental provocado por la deforestaci贸n de las selvas tropicales en Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Campeche y Quinta Roo.
 
Amigas y amigos:
 
La Rep煤blica Amorosa que postulamos y queremos hacer realidad tiene tres ejes principales: la honestidad, la justicia y el amor. Y en esto 煤ltimo, el amor a la naturaleza es parte fundamental. En la cartilla moral de Alfonso Reyes escrita en los a帽os cuarenta dec铆a:
 
"A algunos hasta parecer谩 extra帽o que se haga entrar en la moral el respeto a los reinos mineral, vegetal y animal. Pero debe recordarse que estos reinos constituyen la morada humana, el escenario de nuestra vida.
 
El gran poeta mexicano Enrique Gonz谩lez Mart铆nez dice: … Y quitar谩s, piadoso, tu sandalia, para no herir las piedras del camino.
No hay que tomarlo, naturalmente, al pie de la letra. S贸lo ha querido decir que procuremos pensar en serio y con intenci贸n amorosa, animados siempre del deseo de no hacer da帽o, en cuantas cosas nos rodean y acompa帽an en la existencia, as铆 sean tan humildes como las piedras.
 
Dante, uno de los mayores poetas de la humanidad, supone que, al romper la rama de un 谩rbol, el tronco le reclama y le grita: «¿Por qu茅 me rompes?» Este s铆mbolo nos ayuda a entender c贸mo el hombre de conciencia moral plenamente cultivada siente horror por las mutilaciones y los destrozos.
 
En verdad, el esp铆ritu de maldad asoma ya cuando, por gusto, enturbiamos un dep贸sito de agua clara que hay en el campo; o cuando arrancamos ramas de los 谩rboles por s贸lo ejercitar las fuerzas; o cuando matamos animales sin necesidad y fuera de los casos en que nos sirven de alimento; o cuando torturamos por crueldad a los animales dom茅sticos, o bien, nos negamos a adoptar pr谩cticas que los alivien un poco en su trabajo.
 
Este respeto al mundo natural que habitamos, a las cosas de la tierra, va creando en nuestro esp铆ritu un h谩bito de contemplaci贸n amorosa que contribuye mucho a nuestra felicidad y que, de paso, desarrolla nuestro esp铆ritu de observaci贸n y nuestra inteligencia.
Pero no debemos quedarnos con los ojos fijos en la tierra. Tambi茅n debemos levantarlos a los espacios celestes. Debemos interesarnos por el cielo que nos cubre, su r茅gimen de nubes, lluvias y vientos, sus estrellas nocturnas.
 
Cuando un hombre que vive en un jard铆n ignora los nombres de sus plantas y sus 谩rboles, sentimos que hay en 茅l algo de salvaje; que no se ha preocupado de labrar la estatua moral que tiene el deber de sacar de s铆 mismo. Igual diremos del que ignora las estrellas de su cielo y los nombres de sus constelaciones.
 
El amor a la morada humana es una garant铆a moral, es una prenda de que la persona ha alcanzado un apreciable nivel del bien: aquel en que se confunden el bien y la belleza, la obediencia al mandamiento moral y el deleite en la contemplaci贸n est茅tica. Este punto es el m谩s alto que puede alcanzar, en el mundo, el ser humano.
 
En eso creemos y nos comprometemos hacer valer este precepto. Tengan confianza que vamos a cumplir con todos nuestros compromisos, adem谩s de nuestras convicciones y principios tenemos algo que no poseen nuestros adversarios, somos libres, no estamos subordinados a grupos de intereses creados y siempre pondremos por delante el bienestar y la felicidad del pueblo.
 
La Paz, Baja California Sur 6 de febrero de 2012








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